Era una rutina, todo era una rutina. Despertar por la mañana sin acordarme de nada de lo del anterior día, mirarme al espejo y echarme a reir, coger lo primero del armario, cualquier cosa porque no apetece ponerse a pensar. Coger la taza del desayuno mancharla un poco con el cola-cao para que parezca que si he desayunado, sentarme en la cama y liarme un porro,. Coger las cosas y salir de casa, salir de casa fumandome un pey, sin acordarme a donde tenia que ir, salir de casa a las 8 de la mañana, la calle vacia, y calada tras calada sigo caminando. Llegar al sitio de siempre, en el portal de siempre, a la hora de siempre, pensando lo de siempre, me fumo un pitillo. Ya son las 8 y 30 voy para clase, me rio yo sola, no abro los ojos, no puedo seguir caminando.. Estar en clase deseando que se pasen las 3 primeras horas, estoy en la nube más alta, estoy feliz, estoy en mi mundo, estoy morada que flipas, sin que nadie me joda mi momento. Llegan las 11, voy corriendo al baño, me fumo otro, y estoy mas que relajada, sin pensar en nada ni en nadie, sin nada ni nadie que moleste mi media hora de descanso. Salir a las 2 del colegio, bajar por el camino de siempre, y fumar lo de siempre. Llegar a casa, discutir, no comer, tumbarme en la cama y dormir, dormir hasta despertar para seguir haciendo lo de siempre, fumar. Paso way la tarde, llegan pronto las 10 para llegar a casa, ducharme, preparar las cosas para el día siguiente.. Y .. liar otro, fumarmelo, cerrar los ojos los intento abrir y solo veo la televisión que me ilumina la cara, humo, y las letras de la pared. Empiezo a pensar en muchas cosas menos en lo que de verdad importa, porque esa era la escusa, fumar para no pensar en esa cosa.
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